Holocausto en la C-31

El pasado sábado el periódico El País publicó esta carta de Enric Figueras.

Jamás hubiera llegado a pensar que el desdoblamiento de la comarcal C-31 de Palamós a Palafrugell (Baix Empordá) llegaría a suponer el holocausto de miles de arboles de todas clases y edades. El impacto medioambiental, el alto valor biológico y económico de los árboles afectados lleva a la destrucción progresiva de la comarca del Baix Empordá; del frágil, suave y maravilloso Empordanet. Comarca única y admirada por su singularidad y no solo por la tierra y vida del litoral, sino tambien por sus camos, valles, prados y montañas que nos rodean. Recuerdo aquella conmovedora carta de Madeleine Carroll, actriz comprometida con la paz y los valores democráticos, invitando al presidente Johen F. Kennedy –el verano de 1963- a visitar el Empordà, “una maravilla del mundo” dice ella. El magnicidio de Dallas lo impidió.
La protección y conservación de todo esto tendría que haber sido una muestra ejemplar de lo que se ha llegado a denominar seny catalán, y del que , ahora, no se habla tanto. Jamás hubiera llegado a pensar y creer que los ayuntamientos afectados por ese desdoblamiento serían capaces de permitir esta destrucción descomunal del territorio. El ejemplo ofrecido por los poderes públicos ante los ciudadanos ha sido demoledor. El argumento de tráfico más intenso durante dos únicos meses al año y con retenciones en determinadas horas no justifica este holocausto. Las 12 horas de lectura continuada de El quadern Gris, de Josep Pla, el pasado Sant Jordi – si estuviera vivo, estos destrozos delante del Mas Pla de todo lo que él tanto amó y explicó, lo matarían- son como una losa encima de quienes no dan ninguna importancia a los árboles, a la tierra , a la vida.
Enric Figueras. Palamós