convertir lo gris en verde

10-2-2013

Convertir lo gris en verde, eso es lo que Enric Batlle, doctor en Arquitectura Urbana y premio FAD, resumía en una reciente entrevista. Con consternación he podido observar en los últimos años cómo los ayuntamientos de nuestro país, en nombre del progreso, han construido kilómetros de aceras conectando las entradas y salidas de los pueblos, la mayoría de ellas con exceso de farolas multidiseño, pero no han plantado ni un árbol. Y allí están, vacías, desaprovechadas sin que nadie las use. Todos queremos caminar, pero no en espacios resecos y grises. A los humanos, como dice Batlle, nos gusta el verde, la sombra.
No necesitamos que nos diseñen grandes parques cerrados, decorados con especies exóticas; queremos coger la bici, el cochecito del bebé, el patinete o el bastón y poder ir de un pueblo a otro, caminando largo rato, sin parar ni encontrar tropiezos. Así pues, estas largas aceras que enlazan los pueblos, o las de tantos polígonos abandonados, podrían ser lugares ideales para reciclar i recuperar para el ocio y disfrute de los ciudadanos, replantando un arbolado frondoso,. Así, entre otras ventajas, la obesidad bajaría, reduciríamos el CO-2 y el planeta y el ciudadano lo agradecería.