Pueblos desaprovechados

23/03/2014

A menudo tengo que viajar por países de Europa, y no puedo evitar deprimirme cada vez que vuelvo a casa.
Cuando veo que tenemos tantos pueblos , que tanto por su entorno como por sus valores históricos podrían compararse con los de nuestros vecinos europeos, me siento decepcionada. En nuestro país, el progreso de los últimos años nos ha dejado, entre otras cosas, kilómetros de aceras con asfalto, faroles y cemento. Allá en cambio, tanto si son pueblos pequeños como grandes, la mayoría de ellos te reciben con avenidas de árboles majestuosos: Plátanos, tilos, fresnos, plantados por las generaciones pasadas, que aquí desgraciadamente, han sucumbido bajo la sierra eléctrica. Incluso ahora, en el siglo XXI, con el permiso de los ayuntamientos, se está maltratando y talando el poco arbolado que nos queda. En su lugar, plazas duras con mobiliario de diseño de un precio altísimo, si lo comparamos con un árbol, con una sola función puramente decorativa. Despilfarro inútil.
Un ejemplo entre tantos, el que me ha impulsado a escribir esta carta es el claustro del Convento de los Agustinos de Torroella de Montgri Siglo XVII(Baix Empordà), sede de las conocidas Juventudes Musicales y de los Festivales de Música. Se me ha caído el alma a los pies cuando he entrado. El interior del claustro, que en su tiempo debio de ser un jardín, está enlosado de cualquier manera. Solo quedan cuatro árboles mutilados. Ni una flor. Todo gris i reseco. Evidentemente no apetece volver a este lugar.
Dándole vueltas, me pregunto si el Gobierno, o la Generalitat, no tendría que alquilar un equipo de autobuses e invitar a los alcaldes de estos pueblecitos tan desaprovechados, a pasear por estos bellos lugares no tan lejanos, para que pudieran valorar lo sencillo que es tenerlos más atractivos y agradables, al menos para atraer el turismo. Un ejemplo, el pueblo de Ceret, o cualquiera del sur de Francia a menos de 50 km. de la frontera . Al menos seria un gasto provechoso.
Si buscamos un diferencial cultural con el resto del mundo, por aquí se empieza.