Guerra ecológica

Una de las maneras más simples de hundir un país es destruir su naturaleza. El cambio climático galopante, causado por el egoísmo humano y por la falta de reacción de los gobernantes, está favoreciendo nuestra extinción. Y mientras miles de hectáreas de nuestros montes son abrasados irremisiblemente, la máxima preocupación en el país son los pactos. La guerra ecológica acaba de empezar.

Carta publicada en El País el día 1 de enero de 2016. Puedes consultarla haciendo clic aquí.

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