Una mama pata

Vivo en una masía en medio del campo con una alberca que nos sirve para regar y para bañarnos en verano. En uno de estos días calurosísimos, encerrados en la penumbra de la casa, cuál fue nuestra sorpresa al descubrir desde la ventana a nueve patitos nadando felices en el agua, bajo el control de su madre, una digna pata, en actitud de alerta permanente.

Nos admiró el gran esfuerzo de esta madre pata para transportar a sus nueve hijitos. Posiblemente los cargaría en su espalda o bajo sus alas, arrancando a volar para llevarlos a un lugar donde pudieran chapotear y disfrutar de un poco de agua, y así, de la misma manera, posiblemente, los devolvería a su nido, algún arroyo entre juncos resecos, en cuanto ella intuyera el menor peligro.

Mientras que los sentimientos maternos en el mundo animal siempre han sido ejemplo de amor y abnegación hacia los pequeños, cuántos humanos civilizados son auténticas bestias que maltratan a sus hijitos por motivos de puro egoísmo y absoluta irresponsabilidad.

Carta publicada en La Vanguardia el 24/06/2017. Podéis consultarla online haciendo clic aquí.